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Cómo conocer a Jesús y ser su discípulo
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Meditación para hoy

Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos. De lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos...

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Pero tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto te recompensará.
Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.

Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre, venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén.

Mateo 6:1, 5-13

La oración es una manera de comunicarte con Dios. Se ora cuando uno pide perdón de sus pecados y cuando pide salvación para su alma y además puedes comunicarle acerca de tus necesidades diarias.

Para mí esta porción de Escritura debe ser titulada “El privilegio de la oración”. Pienso que debemos ver a la oración como un privilegio.

Jesús nos está diciendo que no seamos como los hipócritas. Esto nos indica que sí es posible orar y ser hipócrita a la vez. Nos dice que la gente que quiere ser reconocida está recibiendo su recompensa al impresionar a la gente. Muchos usan su religión, cualquiera que sea, para poder ser vista por los hombres. ¿Por qué buscan ser reconocidos? Creo que se trata del orgullo, de un gran ego que quiere mostrarse muy espiritual. Jesús nos dice que así no debemos orar.

En los tiempos de Jesús se oraba de pie. Pero unos gustaban abusar de esto para atraer la atención. Es que cuando uno se ponía de pie para orar, todos lo hacían también. Jesús nos amonesta no tratar de ser el punto de enfoque.

He estado en reuniones en las cuales el Espíritu de Dios estaba moviéndose tiernamente sobre la gente y unos se pusieron de pie y gritaron en oración. En este caso todos voltean y el enfoque no queda sobre el Señor sino sobre esa persona. Y he visto a otros desanimarse porque no oran tan recio e entusiasta como esa persona.

Entonces cuando oramos no debe ser para llamar la atención de nadie. Aprenderemos que cuando oremos sólo debemos hablar (comunicarnos) con Dios. No tienes que tratar de ser alguien que no eres. Tan solo abre tu corazón y habla con tu Padre Celestial.