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Cómo conocer a Jesús y ser su discípulo
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Meditación para hoy

Cuando ayunéis, no os hagáis los decaídos, como los hipócritas, que descuidan su apariencia para mostrar a los hombres que ayunan. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lávate la cara, de modo que no muestres a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto. Y tu Padre que ve en secreto te recompensará.

No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde los ladrones se meten y roban. Más bien, acumulad para vosotros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y donde los ladrones no se meten ni roban. Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón.

Mateo 6:16-21

En este pasaje de la Escritura vemos que Jesús promete recompensa para aquellos que oran y ayunan. Pero recordemos el énfasis sobre la actitud del corazón no en la apariencia. Nunca querremos orar y ayunar sólo para recibir recompensas para nosotros mismos. Pero, en el cielo se nos recompensará nuestros actos que hicimos aquí en la tierra.

El ayuno, así como la oración, es una disciplina que el Señor quiere que desarrolles en tu vida. Jesús nos dice cómo hacerlo: sinceramente. Que no seamos como los hipócritas que se hacen lucir de cierto modo para que todos sepan que están ayunando pues quieren que la gente piense que son muy espirituales. Pero Jesús no quiere que lo hagamos así.

El quiere que recibamos las bendiciones que vienen directamente del Padre. Cuando ayunamos en nuestra iglesia se nos es derramada gran bendición; sobre los individuos así como sobre toda la iglesia.

Personalmente Dios me ha hablado de manera muy profunda a través del ayuno. Lo he visto bendecir a nuestra iglesia con nuevas oportunidades para ministrar.

Veremos más acerca del ayuno y acerca de cómo el Señor lo usa para causarnos a enamorarnos más con la Biblia, la oración y últimamente más con Jesús mismo.